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Soy Tucumano, 29 años, Adm. de Empresas; MBA 2009. Actualmente viviendo en Tucumán, dedicado desarrollo de proyectos personales. Emprendedor.

lunes, 21 de marzo de 2011

Concretar lo que querés!


Suena bien, no? se siente mejor...
El camino de concretar lo que querés se llama emprender. Emprender implica acción, y la acción para ser sustentable requiere de una estrategia.
LLegando más atrás en el camino y más profundo en esta "filosofada" que me estoy mandando, te diría que todo comienza cuándo te hacés la tan famosa pregunta de qué te gustaría hacer, o ser, o qué es lo qué más te gusta.
Es jodida la cuestión cuando algo te carcome la cabeza. Cuando pasan los días, los meses y los años sin que decidas googlear, telefonear o preguntar por algún dato que te acerque a "empezar" a averiguar si hacer lo que más te gusta es rentable, existe, te dará plata o es sustentable como medio de vida.
El camino del emprendedor(pichón de empresario" tiene miles de obstáculos, horas de insomnio e intentos de echarse para atrás.
La parte buena y que siempre te motiva es que, es algo TUYO, que es algo que TE GUSTA y donde vas a poder aplicar TUS IDEAS.
El resto es ser perseverante, aplicado y dedicado.
Nadie nace sabiendo, ni ninguna empresa nueva está profesionalizada desde sus comienzos. Hay miles de fallas, por supuesto; y muchos finales de día dónde no te cierran ni la caja; ni los empleados, ni los provedores...pero bueno: TONTO NO ES EL QUE SE EQUIVOCA, TONTO ES EL QUE NO APRENDE.
Por suerte y gracias a muchos factores, tengo la posibilidad de estar luchándola en lo que más me gusta: Una empresa que combina deporte e indumentaria. Una empresa mía, en donde puedo ser protagonista y dar y aplicar todo lo que se y lo que siento.
Después veremos si el éxito me acompaña,....trabajaré para que así sea!
Comparto mi alegría con uds, y brindo por ello!

lunes, 20 de diciembre de 2010

La paradoja de Nuestro Tiempo


Cuántas veces decimos que no tenemos tiempo?
Bueno, los invito a leer estas sabias líneas que me mandó una amiga mexicana.

La paradoja de nuestro tiempo es que tenemos edificios más altos pero temperamentos más cortos, autopistas más anchas pero puntos de vista más estrechos.

Gastamos más pero tenemos menos, compramos más pero disfrutamos menos.

Tenemos casas más grandes pero familias más pequeñas, más compromisos pero menos tiempo.

Tenemos más títulos pero menos sentido común, más conocimiento pero menos criterio, más expertos pero más problemas, más medicinas y menos salud.

Hemos multiplicado nuestras posesiones, pero hemos reducido nuestros valores.

Hablamos mucho, amamos poco, odiamos demasiado.

Aprendimos a armar una vida pero no a vivirla plenamente.

Hemos llegado a la luna y regresado pero tenemos problemas a la hora de cruzar la calle y conocer a nuestro vecino...

Hemos conquistado el espacio exterior pero no el interior; limpiamos el aire pero polucionamos nuestras almas.

Tenemos mayores ingresos, pero menos moral.

Hemos aumentado la cantidad pero no la calidad.

Estos son tiempos de personas más altas con caracteres más débiles, con más libertad pero menos alegría, con más comida pero menos nutrición.

Son días en los que llegan dos sueldos a casa pero aumentan los divorcios; son tiempos de casas más lindas pero hogares rotos, un tiempo con demasiado en la vidriera y poco de puertas adentro.

Y es un tiempo en que la tecnología puede hacerte llegar este mensaje y al mismo tiempo tú puedes decidir marcar la diferencia o apretar eliminar.

"No guardes nada para una ocasión especial".

Cada día que vives es una ocasión especial, por eso...

Lee más y limpia menos. Siéntate en la terraza y admira la vista sin fijarte únicamente en las malas hierbas.

Pasa más tiempo con tu familia y amigos y menos tiempo trabajando.

La vida es una sucesión de experiencias para disfrutar no para sobrevivir...

Usa tus copas de cristal, ponte tu nueva ropa para ir al supermercado.

No guardes tu mejor perfume para esa fiesta especial, úsalo cada vez que te den ganas de hacerlo.

Las frases "algún día", "uno de estos días"... quítalas de tu vocabulario.

Si vale la pena hacerlo, oirlo, verlo, quiero poder disfrutarlo ahora.

Si supiéramos el tiempo de vida que nos queda, seguramente desearíamos estar con nuestros seres queridos, iríamos a comer nuestra comida preferida, visitaríamos los sitios que amamos...

Son pequeñas cosas las que nos harían enojar si supiéramos que nuestras horas están limitadas...

Enojados porque dejamos de ver a nuestros mejores amigos, enojados porque no escribimos aquellas cartas que pensábamos escribir "uno de estos días", enojados y tristes porque no dijimos a nuestros padres, hermanos, sobrinos, amigos, cuánto los queremos.

Por eso... no intentes retardar o detener o guardar nada que agregaría risa y alegría a tu vida, cada día, hora, minuto, semana, es especial.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Allá voy! Aquí estoy...Imaginación de un emprendedor:


(VIVENCIAS PREVIAS A UN MOMENTO)
Con la tranquilidad de haber pensado las cosas muchas veces, con la seguridad de la fuerza que tenemos juntos para encarar este proyecto,con la acidez que genera todo nuevo emprendimiento en mi estómago cuando está cerca concretarse, con el orgullo de pelear por lo que me gusta y la ilusión de que todo salga como lo pensé.
Queda en el inconciente el camino que recorriste para llegar hasta aquí, e imaginar cómo lo que era nada, se puede convertir en algo.
También acelera mi paso la incondicionalidad de la sangre, con quien estoy involucrado en esto.
Ojalá así sea, sino, no importa; tengo la convicción que el que busca siempre encuentra: tarde o temprano.
Que nunca nadie te diga que no puedes.
No te olvides: persigue tus sueños.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Zona de Confort. Es allí donde debes estar?


Las personas estamos acostumbradas a la rutina: más o menos nos levantamos a la misma hora, desayunamos lo mismo, vamos al trabajo por el mismo camino, curramos en lo mismo, hablamos con la misma gente. Nuestra vida tiene un esqueleto básico sobre el que hay, a veces, cambios menores. Con esa disposición nos sentimos cómodos, y si nos cambian algo nos descuadran un poco los esquemas.
La zona de confort es un estado mental donde nos encontramos cómodos con nuestra vida actual, con nuestras aspiraciones cubiertas y sin presiones.
La Zona de Confort es el conjunto de creencias y acciones a las que estamos acostumbrados, y que nos resultan fáciles y accesibles. Aquello que está dentro de nuestra zona de confort lo podemos hacer muchas veces sin mayor problema y no nos produce una reacción emocional especial; en cambio, lo que está fuera de nuestra zona de confort nos incomoda, nos produce un cierto rechazo, nos provoca ansiedad o nerviosismo, nos da palo.
Tiene un sentido evolutivo muy claro: no hacer cosas que nos son extrañas, para las cuales no nos consideramos totalmente capacitados, y que posiblemente nos van a poner en peligro. Si no nos ponemos en peligro estaremos seguros, así que cuando permanecemos dentro de la Zona nos da una sensación reconfortante de seguridad, como el chico del ejemplo que no aborda al grupo de chicas. La desventaja es que si permanecemos dentro de la zona, estamos estancados, no progresamos.
En cierta manera, permanecer allí es sencillo; es un Facilismo.
Salir de la Zona de Confort es una actividad muy importante para crecer como personas. Mientras que la mayoría de la gente se estanca, porque no les gusta cambiar sus rutinas, aquellos que de verdad persiguen sus sueños y están dispuestos a conseguirlo, saben que para lograrlo tienen que romper con sus hábitos, enfrentarse a sus temores, y hacer cosas que jamás pensaron que se atreverían a hacer.
Para concluir hace falta únicamente una aclaración: para crecer hay que tener aspiraciones y ambiciones sin importar su tipo: se puede aspirar a tener dinero, a viajar, aspiraciones artísticas, de pertenencia a grupos sociales, aspiraciones religiosas, amorosas, etc. Lo importante es recordar que nada en este universo es estático, y si uno no mejora, entonces va en sentido contrario. No renuncies a tu iniciativa y gobierna tu vida.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Tips para hacer asados! TOP 10


Buenas y santas. Hace mucho q no escribo nada; y hoy tampoco lo haré extensamente. Simplemente vi una nota de un tema que me apasiona y le daré una pequeña correción personal para dejarla cómo debería ser.
El tema que nos incumbe es: EL ASADO. Y aún más íntimo: EL ASADOR. Ese lugar, es uno de los que mas amo, y que disfruto y me apasiona.
Publico una nota del diario LA NACION pero con 2 o 3 salvedades. Está bien hecho, pero como todas las cosas, no hay una sóla verdad.
Esta es la nota:
Cuando preparamos un asado, siempre, pero siempre, hay alguien al lado de la parrilla (un cuñado, un amigo, el suegro) que nos remarca todo lo que estamos haciendo mal (andá dando vuelta ese choricito, subí un poco la parrilla, etc.).
Planeta JOY decidió ponerse en el lugar de ese personaje insoportable y listaron las diez cosas que un asador jamás debe hacer a la hora de prender el fuego, cocinar la carne y servirla. Estos son los 10 pecados capitales del parrillero.
1. Usar alcohol para prender el fuego
Los asadores consagrados consideran esto una verdadera mariconeada. Utilizar alcohol para invocar a la diosa de las llamas no sólo acelera el proceso de incineración del fuego y nos priva de una gloriosa "previa" -con vino y quesito mientras el asunto se pone en marcha-, sino que también resulta muy peligroso.
2. Echar al fuego cualquier leña
El fuego no es el hipopótamo de Pumper Nic, al que se le puede echar cualquier cosa. Hay que cuidarlo, avivarlo, verlo crecer como a un niño sin que se convierta en un monstruo. En este sentido, es muy común que el fuego se apague porque la leña no es buena o porque uno tira pedazos demasiado grandes. Aquí, tres datos a tener en cuenta: primero, que la leña que se va a utilizar debe estar siempre estacionada, sin humedad; segundo, que las dos mejores variedades para hacer un asado son la de espinillo y la ñandubay (no el quebracho); tercero, que hay que tener paciencia porque un leño grande tarda una hora y media hasta que está listo para calentar nuestro asado.
3. Tapar la carne con papel de diario
Uno de los grandes temores de cualquier asador es que la brasa no alcance para cocinar la carne. Por eso utilizan toda clase de artilugios para lograr el ansiado "efecto hornito". Uno de ellos es tapar la carne con papel de diario. Sin embargo, los expertos consultados afirman que esto no es recomendable desde el punto de vista sanitario.
4. Cortar la carne para ver si está jugosa
Cortar la carne para "ver si está jugosa" debería ser caratulado por la Justicia de los asadores como un crimen de lesa humanidad. Ese tajo (por más leve que sea) provoca un drenaje de los jugos más sabrosos y hace que termine seca como suela de zapato. Este error se aprecia especialmente en lomos y bifes de chorizo, que pierden toda gracia cuando no están jugosos.
5. Poner la carne congelada en la parrilla
Sucede con frecuencia. Uno hizo las compras la noche anterior y decide que la carne se quedará en el freezer hasta el día siguiente, "para que se conserve mejor"; y luego, directo a la parrilla. Error grave. El que haga esto comerá un asado duro. Antes de echar la carne a la parrilla hay que estabilizar temperaturas: sacarla del congelador, que pase al frío de la heladera y recién ahí llevarla a la parrilla.
6. Bajar demasiado la parrilla
Como dijimos, el asador amateur convive a diario con el miedo a que se le apague el fuego y que la brasa no alcance para cocinar la carne. Por eso baja la parrilla hasta que los fierros casi tocan el carbón. El resultado es, indefectiblemente, que la carne quede arrebatada. Esto es: carne cocida por fuera -inclusive calcinada- y roja por dentro.
7. Poner la tira de asado así nomás
La tira de asado es el corazón de toda buena parrillada y prepararla es tan simple que resulta increíble que, al momento de echarla a las brasas, muchos cometan el error de colocarla de costado o, peor aún, con el lado del hueso hacia arriba. La tira siempre se coloca con los huesos hacia abajo y puede permanecer así durante horas. Recién poco antes de servirla se la rota para que se terminen de cocinar los otros costados.
8. Servir la carne en bandejas metálicas
El asado puede quedar perfecto, pero si se come frío, todo el esfuerzo habrá sido en vano. Eso le pasa a los amateurs que llevan la carne a la mesa en bandejas metálicas que bajan la temperatura de la carne. Lo correcto es utilizar tablas de madera, aunque lo ideal es usar braseros que aseguran que los cortes lleguen a la mesa calentitos, como debe ser.
9. Apurar mollejas y chinchulines
Uno de los errores más comunes es apurar mollejas y chinchulines colocando bajo ellas gran cantidad de brasas, lo cual genera una detestable "gomosidad" de la achura en cuestión. Una buena alternativa en el caso de las mollejas es calentarlas y, una vez que están lo suficientemente sólidas para cortar, echarlas como lonjas para que queden bien crocantitas.
10. Ser ansioso
Dejamos este último punto para el final porque sin dudas es el más importante. Todo lo que apunte a acelerar el proceso del asado terminará saliendo mal: poner pastillas para prender el fuego, usar briquetas, reavivar las brasas con secadores de pelo o darle a la carne más vueltas que una calesita. El asado es el elogio de la lentitud y el disfrute sagrado se encuentra en dedicar al proceso el tiempo que merece.

Desde mi punto de vista hay un concepto q está medio errado: EL DIARIO puede ser muy útil. Me tocó hacer asados en lugares y escenarios adversos donde el papel del periódico me salvo muchas veces, sobretodo en los pedazos gordos.Encima esta tradición la heredé de mi abuelo, q tb la usaba para hacer los pescados.
Sin más, espero q les guste. SE ME ESTA HACIENDO AGUA LA BOCA YA...

lunes, 26 de julio de 2010

Consuelo de Tontos


Abusos de algunos, perjuicios a otros...
Qué se puede hacer? No es fácil la respuesta. Procedo a contar: el último fin de semana me fui a a un recital en una cancha normal, un barrio mas o menos, un recital de rock informal.
Cuando estacionó el auto(escondo el estereo)me encuentro con un trapito(no tan pibe, más de 30)que me dice 10 pesos. Que un tipo de estos te pida esa suma en Tucumán equivale a $20 en Bs As para que tengan una idea, y eso es lo que te pasa en BA con estos tipos generalmente. Yo le expliqué que le daba la mitad ahora y la mitad luego, como corresponde en cualquier servicio, comida o lo que sea; que qué seguridad tenía yo que él iba a estar al regreso. Discusión va, discusión viene; traté de "enseñarle" cómo debía pedir las cosas...en fin. Todo en vano porque terminé dándole lo que él pedía.
Claramente al regreso no estaba el tipo, y el recital sólo había durado 2 hs.
Todo esto viene porque pienso que hay en estos momentos un facilismo(x no decir fraude) para lograr las cosas; a cuesta de quienes si tratan de hacer las cosas por derecha. Siempre preferimos dejarla pasar y no hacernos mala sangre, total "agradecé que no te pasó nada".
Y si man, te quedas caliente. Hay miles de estas cosas que me calientan, y no calientan. Sobre todo la idea que más fácilmente explica estas cosas para mi es una: EL BIEN PROPIO POR ENCIMA DEL BIEN COMUN. Es un poco como la ley de la selva, la supervivencia de uno es lo que importa.
Me parece que en algunos casos(los menos)puede que tengan la expresa necesidad del fraude o delito para poder comer. Pero ya se transpasó el sentido de la dignidad del trabajo, y del respeto a la sociedad que pertenecés.
Esto va desde que hacés un giro en U en el semáforo, tiras basura a la calle o que mentís para sacar guita de otro.
AH, vale recalcar que me robaron cosas del auto. Y que a veces usó muchos paréntesis y aclaraciones par no mandar a todos a la p..q lo par... jajaja
Lo mismo sigo optando x seguir haciendo bien lo q a mi me corresponde. Pero taría bueno ponerle los puntos a algunas personas, no te parece? el Estado(bien gracias...)

jueves, 24 de junio de 2010

Cuando un hombre pasa las fronteras y los colores.


En mi blog, trato de expresar lo que siento. Intento ser original y ocurrente.
Lo que le pasó a Martín Palermo, se le pareció mucho a lo sucedido con Juan Curuchet en Beijing 2008. Mismo mensaje: persevera y triunfarás; levantate y seguí; que al final del camino siempre llega lo que te merecés.
Particularmente esta vez me pareció que serlo era transmitir tal cual una nota que me acercaron. Para entender el sentimiento de lo que se vivió a través del logro de una persona, de un "patadura de los nuestros" que recibió su premio.
Les dejo esta nota de Victor, un periodista de Costa Rica:

Malditos argentinos: me sacaron las lágrimas
No importa que sea el goleador histórico de Boca, el ídolo, el referente. Cuando de jugar con la sele se trata, Martín Palermo se la pela.
La anterior es una idea tan compartida como injusta, dado que el rubio veterano hacía rato que había desaparecido de la albiceleste, castigado tras protagonizar la pelada más grande de todos los tiempos para un delantero: botar tres penales en un mismo partido.
Aquel episodio fatídico desterró a Palermo de la selección argentina, por lo que debió conformarse con sumar goles por docenas con Boca. Ídolo local, sin salir de la Bombonera.
Luego llegó Maradona al frente del equipo nacional y, como es su costumbre, hizo lo inaudito, lo insospechado, lo risible: resucitar a Palermo.
En un equipo encabezado por dios en la tierra –Lionel Messi– y con depredadores de porteros como Milito, Tevez, Higuaín y Agüero, Palermo es una anomalía, un bicho raro, un antojo, un chiste, un capricho del caprichoso Diego Armando... y en buena hora que Maradona hace lo que le da la gana.
Mientras que la mayoría de los técnicos en el Mundial africano destellan elegancia, clase, buen vestir, gusto y decencia, Maradona es un corrientazo, un hincha metido en un traje entero que se quiere reventar. Con aretes y pelo a la taxista, el Diego es el entrenador más divertido de la cita, ese al que los aficionados pagan por ver tanto, o incluso más, que a su equipo.
Maradona llegó a Sudáfrica y disparó tieso y parejo: se cagó en Platini y Pelé; endiosó más a Messi; humilló a los coreanos con un inesperado taquito; besó y nalgeó a todos sus pupilos para decir más tarde que a él lo que le gustan son las mujeres, brincó como un enano... pues es un enano.
Y hoy, con su equipo más que clasificado y sin nada que perder, Diego se salió con la suya: mandó a llamar a Milito y en su lugar metió a Palermo, sí, al roco de Palermo.
Cuando lo vi entrar a la cancha no pude evitar una risa de satisfacción, involuntaria pero sincera: ahí estaba jugando, por primera vez en un Mundial, el artillero insigne del fútbol argentino, el mismo que hasta hoy se pudo quitar de encima el karma que da el pelársela como sólo él se la ha pelado.
Palermo corrió, la pulseó pero estaba claro que meter un gol era misión imposible para él y todos sabíamos que ese sería, posiblemente, el único ratico que lo veríamos en acción en este torneo, dado que los partidos que siguen son como finales y ni alguien tan chiflado como Maradona metería a un delantero de 35 años en un partido de octavos o cuartos de final.
Pero Martín ya estaba feliz: para él la noche era completa, pues su equipo ganaba, pasaba de primero de grupo y al fin se le hizo su debut mundialista.
Y llegó Messi.
Obsesionado con marcar un gol en este Mundial (paciencia, pequeño saltamontes), Messi tiró por enésima vez en el partido. El portero griego rechazó a como pudo y la bola, la maldita bola, le quedó al roco, al capricho de Diego, a ese, sí, a ese que llaman Martín Palermo.
El macho acomodó al otro lado del arquero, con estilo, y aunque sabía que había anotado desde el momento en que el taco y la bola se juntaron, no celebró sino hasta que vio la redonda al fondo, en los mecates, allá donde no pudo colocarla tres veces, hace ya muchos años, por la vía del penal.
Palermo salió corriendo y a mí, sólo frente al tele gigante de la cafetería, se me vinieron las lágrimas. Mierda, primera vez que se me afloja el menudo viendo un partido de una sele que no sea Costa Rica. Maldito Palermo, me sacaste las lágrimas.
En el banco, el enano peludo brinca como endemoniado, besa, abraza y toca nalgas... Maradona se ha salido con la suya y con ese gol de Martín dejó callados, al menos por hoy, a todos los que lo criticaron –con razón– por ser un entrenador a la Charly García: alguien que, a pesar de sus atentados contra sí mismo, siempre se las arregla para sonreír de último.
Antes de que empezara el Mundial africano yo no tenía equipo predilecto. Brasil me cansa con sus payasadas y el único equipo europeo que me llamaba la atención, España, está para tragicomedias. Así que hoy me decidí y voy por Argentina, no por Messi ni por todos los demás magos albicelestes, sino por la Brujita Verón; por el resucitado Palermo y por el corrientazo de Maradona.
Quiero que al final sean esos rocos argentinos los que alcen la Copa, quiero que la Brujita se retire como Campeón del Mundo; quiero que Martín pueda rajar que en su primer Mundial salió por la puerta grande y, por sobre todas las cosas, quiero que el enano peludo tenga más motivos para basurear a Pelé; para inspirar nuevas y disparatadas iglesias en su nombre; quiero una nueva generación de niños llamados Diego Armando... quiero que el entrenador que la Fifa más odia, el que los periodistas detestan por no seguirles el juego, y el que los entendidos aborrecen sea prueba viviente de que el más enano puede tener la leyenda más grande.

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